Andrómeda - Mitología

Para bien o para mal, la mitología y la astronomía están unidas por unos lazos muy estrechos; y para ser sincero, esta unión proporciona un encanto añadido a las noches de observación astronómica.

La mitología no deja de ser una serie de historias protagonizadas por personajes más o menos fantásticos, más o menos reales, pero sea como sea, son el reflejo de nuestras virtudes, de nuestras flaquezas, de nuestros bajos instintos, de nuestras heroicidades... son un reflejo de la Humanidad misma.

Y de la misma manera que nos emocionamos cuando vemos por el telescopio la luz que nos llega de la galaxia de Andrómeda (M31), una luz que salió hace 2,5 millones de años de su punto de origen; las historias mitológicas de las constelaciones nos hacen sentir partícipes de algo superior a nuestra propia individualidad.

En la mitología griega, Andrómeda es la hija de los reyes de Etiopía, Cepheus y Cassiopeia, y simboliza la víctima inocente que afronta un triste destino condicionado, no por sus acciones, sino por los actos de aquéllos que la rodean.

Cassiopeia, haciendo alarde de una gran presunción, afirmó ser más bella que las Nereidas, hijas del dios del mar, Poseidón. Éste no quiso dejar sin castigo la arrogancia y mandó fuertes inundaciones sobre Etiopía y a Cetus, una ballena monstruosa que provocaba el terror y el caos. Intentando remediar el desastre, Cepheus acudió al oráculo de Amón, que le comunicó que para librarse de todos estos males, debía entregar en matrimonio a su hija al monstruo marino. De esta manera, la inocente Andrómeda se vio desnuda y atada a una roca cerca del mar en espera de su triste destino.

Pero en ese instante apareció surcando el cielo con su caballo volador Pegasus, el héroe Perseus, que quedó prendado de la belleza de la desgraciada joven. Bajó a hablar con Cepheus y Cassiopeia y les propuso librarles del monstruo siempre que después le concedieran poder desposarse con su hija. Los reyes aceptaron el trato y Perseus pudo matar a Cetus gracias a haber conseguido la cabeza de Medusa, que convertía en piedra a todo aquél que la miraba directamente a los ojos.

Una vez liberada Andrómeda, Perseus fue a reclamar su recompensa, pero Cassiopeia se negó y en cambio la prometió al rey Agenor. Engañado, Perseus mató a Agenor y finalmente consiguió huir con Andromeda y casarse con ella viviendo felizmente en Tirinto (Argos) y teniendo seis hijos con ella. Perses, el primogénito, es considerado como el ancestro de los persas.

Esta es la historia, y sería bueno que antes de empezar nuestra sesión de observación nos detuviéramos unos instantes para echar un vistazo a simple vista a la constelación de Andrómeda y a sus vecinas Perseus, Cassiopeia, Cepheus y Pegasus. Así también vamos adaptando nuestra vista a la oscuridad.

 




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